Lorca es del pueblo

Ocurrió una madrugada del 17, 18 ó 19 de agosto de 1.936. Acaba de iniciarse la Guerra Civil, como consecuencia del fracasado golpe de Estado de un grupo de generales, del que finalmente Franco destacaría como líder. Una de esas tres noches, el poeta y dramaturgo granadino, Federico García Lorca, era asesinado en un paraje de Alfacar, junto a decenas de miles de personas que, a lo largo de los años (también finalizada la Guerra), dieron con sus huesos en la cal de ese y otros siniestros parajes de nuestra provincia.

Hoy, cuando se cumple la segunda ocasión que al Partido Popular le toca conmemorar la efeméride al frente de la Diputación de Granada, me topo en Twitter con un hashtag creado por algunos miembros de las juventudes del Partido Popular (formación que no ha condenado el franquismo y que alberga en su interior a herederos ideológicos de aquéllos que fusilaron a Federico), a través del cuál reivindican la figura del poeta de Fuente Vaqueros, más allá del -dicen- uso sectario y partidista de su obra.

El cinismo no tiene cura, tampoco la doble moral, pues es ese mismo partido, que gobierna en la ciudad de Granada desde hace 9 años, el que se niega a retirar el monumento a José Antonio Primo de Rivera, que preside una céntrica plaza de la ciudad y que ha sido descrito con loas por el presidente del PP granadino y Presidente también de la Diputación granadina, Sebastián Pérez.

Visto en el muro de Facebook de Jesús Vargas Huertas

En la obra de Federico transpiran valores en franca contradicción con los postulados más radicales de la derecha española, incluso hoy día. En el modo en el que llevó su corta vida el poeta, también. Su homosexualidad, su activismo, ajeno a cualquier filiación política, pero muy próximo a la izquierda republicana, no pueden quedar al margen de su obra y, aunque todos en Granada sabemos que esas no fueron las causas de su asesinato, sino su homosexualidad y su más que evidente libertad, las razones de su muerte y de los cientos de miles que como él siguen alimentando los jaramagos de las cunetas de Granada, no pueden quedar enmascaradas detrás de la pantomima diseñada por la derecha para edulcorar un acto que, como siempre ha sido, pretende dar voz a la memoria de los asesinados por la intolerancia, por el pensamiento único, por el fascismo.

Claro que Lorca es de todos, incluso de los que le mataron; incluso de quienes albergan en su interior a los que siguen justificando su muerte. Pero siendo de todos, Lorca siempre será del pueblo, de la gente, de su gente.

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About enclavelocal

Asesor del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Granada. Soy socialista. Vivo en Granada y me siento ciudadano del mundo. Me gusta la Política y conversar.

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