Cuestión de clase

Las juntas municipales de distrito en la ciudad de Granada son un ejercicio frustrante de participación democrática que sus presidentes, los concejales y concejalas del PP, se encargan de desvirtuar con ataques frontales que dejan en evidencia la muy escasa cultura democrática que atesoran estos ediles. Cada mes, uno sale de los centros cívicos de cada uno de los distritos lamentando que Bárcenas, en lugar de dinero no repartiera educación en los famosos sobres.

Este mes no iba a ser diferente, la sensación amarga de que la democracia se empobrece no es menor que en otras ocasiones. Lo que sucede es que tanto amargor acumulado empieza a ser intolerable para la digestión de muchos vecinos y vecinas que no aguantan tanta cicuta y entienden que no lucharon por una democracia de tan escasos quilates como la que hoy pasea su triste figura por los centros cívicos de Granada.

Hoy, en la de mi distrito ha pasado lo de siempre: un presidente, el concejal Antonio Granados, vapuleando a los asistentes con un catálogo de sin sentidos, con una panoplia de medias verdades, con una exhibición de ignorancia altanera. Hoy le ha tocado llamarme la atención. Me ha sorprendido grabando la sesión con el teléfono. Es verdad que no le pedí permiso y es verdad que él debe ser quien autorice. Pero en lugar de pedirme, solicitarme o exigirme que dejara de grabar, ha preferido encadenar una serie de agravios que, por un momento me han hecho innecesario protagonista de una sesión triste.

Así, en un día en el que el concejal Granados ha dicho frases tan lapidarias como que “el pueblo tiene derecho a expresarse siempre que la autoridad lo autorice”, el problema de la Junta de hoy era que yo grababa la sesión; En un día en el que ha venido a decir como los cerdos de Orwell que todos somos iguales, pero unos (los investidos por la autoridad), más que otros (el resto de los mortales), el problema era que yo grababa la sesión; En un día en el que a punto ha estado de expulsar a una vecina que se ha puesto frente a él con cinta aislante tapando su boca en señal de protesta, el problema era que yo grababa la sesión.

A Granados habría que recordarle que si él posee alguna autoridad, se debe a que la gente que él desprecia se la ha concedido a través de las urnas, y que al hacerlo pretendió que desde ese mismo instante se convirtiera en un instrumento al servicio de la felicidad de los mismos que confiaron en él. Por el contrario, su actitud con los vecinos del Zaidín le deslegitima por completo, mucho más cuando su comportamiento no hace más que crear problemas a los que exigen soluciones.

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About enclavelocal

Asesor del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Granada. Soy socialista. Vivo en Granada y me siento ciudadano del mundo. Me gusta la Política y conversar.

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